Después de todo, no estamos tan solos

Derivado del doloroso tema de los muertos en el semanario satírico francés Charlie Hebdo, han aparecido varios autores que de alguna manera coinciden con lo que hemos señalado en nuestro último post. Desde los locales más audaces -como Mario Sandoval, de Prensa Libre en http://www.prensalibre.com/opinion/De_nuevo_el_tema_de_libre_expresion-Mario_Antonio_Sandoval_0_1283271906.html – hasta artículos internacionales con una crítica creciente a la actitud que el mundo va asumiendo y fijando casi a nivel dogmático -ver: http://www.voltairenet.org/article186413.html y http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/12/actualidad/1421087621_041671.html-.
Acaso lo mejor sea dejar que el dolor pase y evaluar qué va dejando este terrible momento. Si no aprendemos como humanidad algo del dolor, las muertes habrán sido vanas no solo en éste sino en cualquiera otro caso.
La forma ya causó dolor. Ahora viene el momento de la reflexión y el aprendizaje. No basta quedarse en el luto sin meditar los alcances de un acto barbárico como este que enluta a Francia y al mundo entero; hay que hurgar, aunque duela, y llegar al fondo para entender, aceptar y aprender.
Entre tanto, el mundo olvida que la vida sigue. El petróleo a la baja mientras muchos creen en un precio cómodo y eterno en el mundo. Quizá sea esa la mejor arma que Estados Unidos encontró para hacer tambalear a Maduro, el más notable de los gobernantes de superficialidad crasa.
Que Maduro dure mucho. Quizá así el mundo recibe de el algun beneficio con el cmombustible a precio razonable.

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Legado invisible de Charlie Hebdo

Altera la paz del más sereno las imagenes y el desarrollo noticioso y político de lo ocurrido con los caricaturistas de Charlie Hebdo en París. Simplemente, inadmisible, inaceptable, impensable. Una de las sociedades más permisivas y tolerantes del mundo se ve sacudida por una masacre contra un polémico medio de comunicación y en lugar de hincarse ante el terror, la gente se levanta y su gesto tiene eco a nivel mundial. Pocos reflexionan sobre el origen del ataque salvaje y tan solo descontextualizan los hechos para sentenciar la barbarie.
De humanos es aislar lo que duele y reclamar por el resultado final de una ecuación letal, una donde el abuso y el exceso precedieron la barbarie. El bulliying previo, exhaustivo, prepotente, parece ahora una triste mueca que para nadie vale un comino porque no justifica el asesinato de los caricaturistas. Más vale la pena sentarse a la vera del camino y reflexionar profundamente sobre todo el proceso previo.
Para los responsables de la matanza -hoy en su mayoría muertos ante la complacencia mundial- el acto no fue sino un esfuerzo para evitar que una sociedad de pensamiento distinto al fundamentalismo islámico siguiera profanando su principal valor espiritual. No justifica el asesinato de los caricaturistas de Charlie Hebdo, pero sí explica el evento desde mucho tiempo atrás, gestado y alimentado con prepotencia, indiferencia y complacencia del mundillo donde los Hebdo son parte del paisaje diario.
Para las víctimas y sus deudos el suceso no es sino el punto crítico de la intolerancia y la violencia que define a los diversos grupos que forman el mundo. Los hechos reflejan cuan intolerantes son unos ante el ejercicio del derecho de otros.
La gran pregunta hoy gira en torno al límite de ese derecho que unos ejercieron hasta la muerte. No se trata tan solo del derecho a la expresión sino es un pasaje incalificable resultado de la provocación y la intolerancia.
No hay papel que detenga una bala. Ni lleno de letras sabias o de frases intolerantes. Tampoco hay tinta ni talento suficiente como para convencer a grupos radicales de sus posiciones erradas. Y tampoco hay sociedades tan complacientes como para aceptar como bueno el salvajismo por respuesta a la provocación.
El límite de la libertad debe nacer de quien la ejerce. No se ejerce la libertad pisoteando al prójimo; no es leal con sí mismo aquél que viola la dignidad y los principios de otro escondiendose en su derecho a ser y decir.
Punto final en esta reflexión: coincido con quienes se duelen por los caricaturistas muertos pero reclaman una actitud solidaria con casos cercanos, como lo vivido en Los Pajoques, San Juan Sacatepéquez, donde la supuesta intolerancia de unos vecinos arrebató la vida impunemente a una familia completa. La justificación es que unos vecinos castigaron a otros; la realidad es que los muertos fueron víctima de un grupo de asaltantes. Ante ello no pasa nada. Ni las autoridades, ni los vecinos cercanos ni la sociedad misma ha reclamado en busca de justicia.
Es más fácil ponerse de pie y reclamar justicia por las víctimas de París que por las de Los Pajoques.
Así de simple. Así de tremendo.

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Vergonzoso juicio de odio

Hoy si el circo mediático dió otro paso más hacia la vergüenza plena. Además de haberle dado espacio a toda clase de presiones de la comunidad internacional para forzar un resultado, los gloriosos medios de comunicación dejaron de lado la objetividad y están editorializando sus notas sobre el caso Ríos Montt. Haciendo caso omiso a todo principio periodístico, los medios de comunicación están siendo partícipes de un linchamiento y sin vergüenza alguna se han dado a la tarea de linchar a quienes no sentencien al anciano Ríos Montt por genocidio.
Ni esa ni ninguna otra sentencia cambiarán la historia. Tampoco reivindicará a las víctimas de la guerra. Mucho menos servirá este caso como muestra de justicia ante el mundo o ante los nacionales. Cuando el tiempo haya transcurrido y el exjefe de estado fallezca libre o prisionero, el país entenderá que se está permitiendo a extranjeros y exguerrilleros condicionar la justicia a sabor y antojo de quienes más gritan y se desgarran ante un periodismo pusilánime, cobarde, que prefiere linchar a uno que enfrentar con objetividad a todos.
Ese mismo periodismo ha fallado constantemente. No señalan a los asesinos de la guerrilla ni a los juzgadores que tienen manchada su carrera, esos mismos que se han hincado servilmente ante quienes empujan la ley para sentenciar sin justicia plena a quienes les enfrentaron en la guerra interna.
Es la misma prensa servil que se olvida de hechos recientes y simula demencia ante hechos como los de Los Pajoques, donde el CUC es el gran responsable. Es la misma prensa cortesana que vio a Rigoberta Menchú contaminando una escena de crimen y le aplaudio rítimica y absurdamente por dañar una investigación clave en los sucesos de Alaska. Es la misma prensa que protege a empresarios narcotraficantes, criminales de cuello blanco, pero que lincha a otros que no tienen ni la clase ni el pisto para comprar favores.
Por qué la prensa olvida los momentos recientes en que la justicia se ha hecho de la vista gorda y se concentra en un juicio que, en honor a la verdad, merece ser ventilado con máximo e incuestionable rigor?
La respuesta es simple: ninguna prensa quiere ser señalada por los extremistas como instrumento de desinformación al servicio de los militares. Dejan de lado el sagrado deber de informar objetivamente y se refugian bajo las enaguas de los radicales internacionalistas para ganarse favores y donaciones, becas y aplausos, por prostituir la verdad.
LETRAS PICANTES no teme señalar este vergonzoso hecho que el periodismo criollo y timorato documenta con impostado orgullo. A cada letra, a cada berrido, los periodistas confirman que le temen más a los gritos de un puñado de revoltosos, que al juicio implacable de la historia.
Obvio. No se han percatado los señores de los medios de comunicación a qué juegan ahora.

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De los primeros retos para 2015

El tema del primer trimestre no será político ni social: el país se debatirá en el tema económico, dominado por las luchas en la Corte de Constitucionalidad. Tras lo aprobado por el Congreso a la carrera para honrar acuerdos inconfesables, a la CC le está quedando el reto de definir lo legal e ilegal del presupuesto de este año. Nada menos complejo que tomar una decisión técnica y juríca en un entorno eminentemente político.

Así que veremos cómo los sectores empresariales continuarán presionando contra los nuevos tributos mientras los sectores sociales seguirán en su rumbo de exigencia sin balancear ni uno ni otro lo factible que es cumplir con todos.

Quizá vale más la pena emular el ejemplo de Bill Clinton en los años 90: aumentar un poco los impuestos pero reducir el gasto, para que los resultados sean más allá que visibles.

Súmenle a esta idea políticamente correcta un esfuerzo por vigilar efectivamente la ausencia de transparencia y podríamos llegar a un camino que no será confortable pero que sí será menos conflictivo que el actual.

Al respecto de la transparencia, tan ausente y tan vilipendiada, vale recordar que ésta debe ser multidireccional porque hoy la piden al gobierno que explique muchas cosas que sin duda merecemos conocer, pero quienes exigen y se rasgan las vestiduras son muchos de los que deberían dar cuentas sobre su riqueza y su tendencia histórica a la corrupción y la componenda.

Mientras tanto, los días siguen corriendo y el regreso de Alfonso Portillo coincidirá con el punto crítico de la discusión presupuestaria. Días atrás, el exanciller y exidirector de la SAE en tiempos de Portillo, Edgr Gutiérrez, abordó varios aspectos de la lucha entre el sector privado y el presidente Pèrez Molina; concluyó sus reflexiones Gutiérrez señalando que Pérez ha demostrado su impotencia política al retroceder en algunos temas y ceder en otros…

Talvez valdría la pena que los empresarios y los activistas se integraran para discutir entre ellos una propuesta para reformar no solo el tamaño del presupuesto, sus fuentes de financiamiento y el destino del gasto. Mientras unos exigen pagar menos, los otros reclaman invertir más, aunque sea en los sueldos de una burocracia tan corrupta como el resto del sistema.

Veremos qué ocurre. Quizá un arreglo, una reflexión en colectivo deje más resultados que la lucha a nivel jurídico y mediático que se está llevando a cabo desde que el año comenzó.

 

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Desafíos para la nación en el 2015

Comenzamos esta serie de mensajes y reflexiones sobre el bravísimo 2015 que nos deberá traer decisiones difíciles para los ciudadanos, los periodistas y los gobernantes.

LETRAS PICANTES es un espacio para intercambiar ideas sobre los hechos que iremos reportando al día. Basaremos nuestros comentarios en noticias que los diarios publican en Guatemala y el respo del mundo, e incluiremos también información confidencial que logremos rescatar.

Como nuestro nombre dice, en este espacio los comentarios se irán sin miedo a la verdad, sin miedo a los grupos de poder que están por allí, condicionando las percepciones de los ciudadanos en todo el país.

Somos un grupo de periodistas entre los cuales incluimos a algunos académicos que comentarán sin temor pero con la debida seguridad de su identidad lo que ocurre.

Dejamos ante sus ojos, amigo lector, este esfuerzo de orientación para quienes leer las letras más picantes que el momento y el tiempo nos permitan ofrecer.

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